Pizza italiana clásica con pepperoni y mozzarella.
Origen de la receta
La pizza clásica con salsa de tomate, mozzarella y pepperoni es una interpretación moderna de la tradición napolitana. Sus orígenes se encuentran en Nápoles, Italia, donde los primeros vendedores ambulantes de "pizza Margherita" aparecieron ya en el siglo XVIII. Hoy en día, esta versión es una de las más populares a nivel mundial, especialmente en Estados Unidos y Europa, gracias a su sencillez y su rico sabor.
¿Qué necesitas para cocinar?
Ingredientes
Para la masa (para 2 pizzas con un diámetro de ~30 cm):
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Harina de primera calidad
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agua tibia
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levadura seca
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Azúcar
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Sal
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Aceite de oliva
Para el relleno (para 1 pizza):
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Salsa de tomate
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queso mozzarella
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Salchicha pepperoni
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Tomates
Utensilios de cocina
- Junta
- Cuchara y tenedor
- bandeja para hornear
- Pergamino
- tazón hondo
- Cortador de pizza
- Tamiz de harina
Receta paso a paso
Paso 1:
Tamiza la harina a través de un colador en un bol; esto asegurará que la masa quede aireada y eliminará los grumos.
Paso 2:
En un recipiente aparte, disuelva la levadura en agua tibia con azúcar, agregue una cucharada de harina, revuelva y deje reposar durante 5-10 minutos en un lugar cálido.
Paso 3:
Añade la mezcla de levadura a la harina, agrega la sal y vierte el aceite de oliva.
Paso 4:
Mezcla con una cuchara y luego amasa a mano; la masa debería unirse formando una sola bola en 5-10 minutos.
Paso 5:
Amasar hasta que esté elástica: la masa no debe pegarse a las manos y debe recuperar ligeramente su forma al presionarla.
Paso 6:
Divide la masa en dos porciones iguales, forma dos bolas, cúbrelas y déjalas reposar en un lugar cálido durante 40-60 minutos. La masa debería duplicar su tamaño aproximadamente.
Paso 7:
Extiende la masa con las manos sobre una superficie enharinada, comenzando por el centro y estirándola hacia los bordes para formar un círculo con un borde en relieve.
Paso 8:
Transfiere la masa a una bandeja para hornear forrada con papel pergamino. Extiende la salsa en espiral desde el centro hacia afuera.
Paso 9:
Extienda el queso rallado de manera uniforme y luego cubra con los tomates (si los usa) y las rodajas de pepperoni.
Paso 10:
Hornear en el horno a 240°C durante 12-15 minutos, hasta que la corteza esté dorada y el queso burbujee.
Paso 11:
Retirar del horno, dejar enfriar durante 2 minutos y luego cortar en rodajas con un cuchillo de pizza.
Consejos de cocina
No te excedas con la salsa: demasiado líquido hará que la corteza quede blanda y no crujiente. Usa mozzarella rallada en lugar de mozzarella en trozos: se derrite de manera más uniforme y no forma charcos. Si no tienes pepperoni, sustitúyelo por salami o jamón, pero asegúrate de que esté seco y no demasiado húmedo. Para una corteza crujiente, hornea en la rejilla inferior del horno o sobre una piedra para pizza (si tienes una). Antes de extender la masa, debe estar suave y elástica, pero no pegajosa. Si está pegajosa, añade un poco de harina, pero no más de 10 g. No extiendas la masa demasiado fina: el grosor ideal es de 5 a 7 mm en los bordes y de 3 a 4 mm en el centro. Hornea sobre una bandeja de horno seca y sin aceite: el papel de horno evitará que se pegue y conservará la textura. Deja reposar la pizza durante 2 minutos después de hornearla: esto permitirá que el queso se asiente y evitará que la pizza se deshaga al cortarla.
