Membrillo al horno con miel, canela y clavo.
Origen de la receta
El membrillo es una de las frutas más antiguas, cultivada en Oriente Medio y el Mediterráneo. Su pulpa firme y ligeramente ácida requiere cocción, por lo que hornearlo con miel y especias se ha convertido en una forma clásica de realzar su dulzura. La receta tiene sus raíces en las cocinas de Persia, Grecia y el Cáucaso, donde el membrillo se preparaba con canela, clavo y miel como plato festivo o medicinal; se creía que mejoraba la salud y proporcionaba calor. En la Europa medieval, este membrillo se servía en la corte como un manjar refinado. Hoy en día, este postre es apreciado por su rico aroma, su naturalidad y su reconfortante toque especiado, perfecto para el otoño y el invierno.
¿Qué necesitas para cocinar?
Ingredientes
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Membrillo
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Miel
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canela molida
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Clavel
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Cojones
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Agua
Utensilios de cocina
- Cuchillo
- Junta
- Cuchara
- Fuente para hornear
- Frustrar
Receta paso a paso:
Paso 1:
Prepara el membrillo: lávalo bien y sécalo. Corta cada membrillo por la mitad y retira con cuidado el corazón y las semillas. Si el corazón no se desprende fácilmente, puedes cortar el membrillo en cuartos y retirarlo.
Paso 2:
Disponga los membrillos: Coloque las mitades de membrillo en la fuente para hornear, con el lado cortado hacia arriba y juntas.
Paso 3:
Rocíe con miel: Con una cuchara, rocíe miel de manera uniforme sobre cada mitad de membrillo, asegurándose de cubrir ambas mitades.
Paso 4:
Espolvorear con canela: Espolvoree el membrillo con canela molida.
Paso 5:
Añade clavos de olor: Coloca uno o dos clavos de olor en cada mitad de membrillo.
Paso 6:
Añadir agua: verter 50 ml de agua en la sartén para evitar que el membrillo se queme y para ablandarlo.
Paso 7:
Cubre la sartén con papel de aluminio para que el membrillo se cocine al vapor y no se seque.
Paso 8:
Precalienta el horno a 200 °C. Introduce el membrillo en el horno y hornéalo durante aproximadamente 90-120 minutos, hasta que esté blando y dorado.
Paso 9:
Para servir: Retire la bandeja del horno, deje enfriar ligeramente y sirva tibia o a temperatura ambiente.
Consejos de cocina:
Elige membrillos maduros pero firmes; no se desharán durante el horneado y conservarán su forma, a la vez que se mantienen suaves y fragantes.
Asegúrese de pelar la piel; la mayoría de las variedades tienen un sabor duro y amargo, aunque puede ser comestible una vez cocinada (si se desea).
Retire el corazón por completo; utilice un cuchillo o un extractor de corazones para quitar las semillas y las membranas resistentes.
Rocía con jugo de limón; esto evitará que la fruta se oxide y le añadirá un ligero toque ácido que equilibrará el dulzor de la miel.
No abuses de los clavos de olor: con 2 o 3 brotes por ración es suficiente; su aroma es muy intenso y puede enmascarar otros sabores.
Añade la miel dos veces: un poco antes de hornear (para que se impregne bien) y otro poco después (para un aroma floral fresco).
Déjelo reposar de 10 a 15 minutos después de hornearlo; de esta manera, el membrillo absorberá el almíbar y quedará aún más tierno, y los sabores serán más armoniosos.
